sábado, 19 de febrero de 2011

Whispers...

He roto más de una promesa, he mirado a muchos otros lados, he huido de las dificultades, y sobretodo, he mentido, he mentido en todo lo anterior. He confesado más de un secreto, más de uno a quien no debía, más de dos a la almohada, más de tres mirando al cielo, y un número incontable a quien sí debía. Pequeños secretos, como el lugar donde escondía los dulces en mi niñez, y grandes secretos, de esos que no tienen azúcar por ninguna parte, aunque con los años todo se recree en un almíbar denso de almizcle irrespirable si no dejas que la luz, el oxígeno, les roce de cuando en cuando. Escribí con tinta invisible lo que fue de mi vida, y sólo un papel mojado fue testigo del final, pobre infeliz, no esperaba anclarse a unos días tan hundidos. Cuántas hojas he descabezado, rasgado, descuartizado, y ajado, arrojado al aire, al suelo, al mundo, al pasado, a la basura, al cielo y al fuego, al ínfimo infinito que trasiega por mis horas desoladas... Blanco vacío, cuadriculado, lineado... cuántos secretos guardas y cuántos gritas en los espacios, en los interlineados, en las esquinas arrugadas, en las marcas en clave... Confío más en ti, que en cien pares de sagaces pupilas de cuerdos sin cuerdas vocales o de locos de atar con lenguas desatadas... Nunca he sido silenciosa para quien ha sabido escuchar lo que escribo, ojos cerrados y con el sonido del rápido deslizar de un arsenal de páginas entre los dedos...