sábado, 23 de abril de 2011

Alas de papel

La noche llegó sin previo aviso, y Manech quedó enclaustrado entre pensamientos claustrofóbicos. Deambuló por cada recoveco de aquellos pensamientos que asediaban su mente. Entonces comenzó a recordar sus pasos y sus traspiés. La oscuridad parecía tener vida, con un pálpito trémulo y un aliento exánime. Retumbaba cada respiración y cada corazonada en su cabeza, todo se aceleraba hasta el punto de zarandearle sin rumbo ni delicadeza. Los latidos cogieron ritmo diligente y el hálito tornó en jadeo inminente. Manech se ahogaba en la desazón de esa lobreguez y justo cuando apenas un atisbo de aire rozaba sus pulmones, se abrió en lo alto del camino una luz tenue que apaciguó y acalló el tronar de sus soliloquios. Se puso en pié, cogió aire y miró a la luz, primero de soslayo, hasta que se habituó a ella. Se preguntó, desconfiado, qué sería aquella luz. Creó hipótesis que derribar para matar el tiempo, trató de conquistar ese fulgor, se aferró a los rayos de claridad que emitía, y finalmente se dio cuenta de que no podía apoderarse de ella, que debía aprender a admirarla, a dar gracias por verse iluminado y elegido por los trazos del contorno difuminado que proyectaba desde la bóveda celeste inexacta en la que se hallaba enclavado ese destello, ese quizá foco, esa tal vez estrella…
Sin embargo, de cuando en cuando, no podía evitar soñarse a sí mismo como un Ícaro descarado, que con un libro por alas, se enfrentaba al reto de llegar a esa claridad, a sabiendas de que era una misión suicida, por fuerza que tuvieran sus alas, pues el candor de aquella luz podría calcinar cada página del libro de su vida.


[Feliz día del libro]

jueves, 21 de abril de 2011

Refuse me...

Mi voz se ahoga en cada intento de nombrarte, porque de ti no me queda ni el nombre, porque decides a pasos firmes alejarte, y no me queda nada que ofrecerte...
Me veo fulminada, aturdida ante lo que me resulta inexplicable y me arrodillo en la cúspide del segundo inconexo... Duele cada instante que me quitas el aire al asentarte en mi mente, en aquel rincón desusado de mi alma en el que siento cómo mi cuerpo te recita sin yo consentirlo...
A día de hoy me cuelgo de cualquier palabra amable, hasta cuando el más huraño desconocido es el vocal principal en el dueto, y es que, mi sonrisa está interpretando el papel más arduo de su triste historia...
Necesito fuerza, necesito brazos que abrazan hasta hacerte revivir, brazos que cortan el aliento, que deshacen los sollozos en suspiros, y los suspiros danzan cual veleta terciada a media asta...
Yo que sólo pretendía ser... me siento menos algo que nunca, me veo menos ser, y sin embargo, me siento más que nunca, porque el extremo dolor se adentra como astillas enclavadas entre la piel y la uña, hasta rasgar el ánima, desgastar cada hueso que dejaste roído, superfluo amanecer de la luna que inunda la mirada de esta peregrina que solo quiso ser, sólo quiso ser... Malditos seres que me alienan en una sombra, por el mero hecho de desvanecerme...

domingo, 3 de abril de 2011

A todas ellas...

Se rompieron los cuentos, se perdieron las princesas, los príncipes, los reinos de hadas... Se reinventaron las historias, se miraron al espejo, y ahí cambió todo.
Descubrieron su final antes de tiempo, y no supieron vivir la cuenta atrás. Arrancaron las palabras a las musas, renegaron de la inspiración, se coronaron como meretrices del verso olvidado, y ahora corren calle abajo con los pies descalzos. Son ellas, las heroínas que amanecen ya cansadas, y aún así alzan la voz, los puños, la mirada... Con el alma cabizbaja, pero sin dejarlo entrever, con ademán de voluptuosas damas de cortes desvanecidas, se reinventan cada día. Y sólo muestran su vida a la muerte, para que nadie más se la pueda robar... No se quedan en cama, no se quedan sentadas ni cruzan los brazos, no revelan sus heridas, no buscan la guerra, se ganan sus sueños, se pintan los días, se borran el llanto y caminan, a cada paso se deciden; "hoy, sí, hoy"...
Alzan la vista y claman al cielo con una mirada incesante, entre contiendas de diario pasean sus sonrisas decididas, su serenidad casi esperpéntica, su electrizante inseguridad enmascarada, y sentencian una única disyuntiva; constancia como abecedario cotidiano.
La falacia de los mil fantasmas antagonistas de sus obras aturde el sentido en más de una ocasión, pero son ellas, las únicas, las miríficas, las afables, las combatientes, ellas, ellas siempre alerta, grandes, eternas... Pletóricas ante la adversidad de la vida o de la muerte, rebosantes en los trances gratos.
Todas perfectas merecedoras del utópico concepto de felicidad, y sin embargo testigos fieles de cada ocaso... Que hoy, sí, hoy, hoy y siempre, tengan rostros que vislumbrar con esperanza, quimeras que perseguir, infancias que recordar y regalar, besos que conceder y que les sean concedidos, miradas cómplices que despertar, y sonrisas que sosieguen el pálpito trémulo...

...especialmente, a María

sábado, 2 de abril de 2011

Outshine my world.

Enmudecer ante la plena, dura y acogedora realidad. Ante la sinceridad de quienes nos critican o nos halagan. Temer sus ojos, querer esquivarlos al tiempo que ansiamos perdernos en ellos.
No tener palabras, ni gestos, ni miradas suficientes para dar las gracias. Para pedir cercanía, para infundar secretos y compartirlos, reservarnos momentos, dedicarnos silencios, escondernos del mundo o lanzarnos a él.
Amanecer con tal plenitud que las lágrimas se escapan, se van porque no las necesitas, porque sientes cada día más y más calor interior, del que te arropa en tiempos de guerra, del que te hace descubrir que estás, que existes...
Me eclipsan tus pensamientos cuando los narras, me atrapan tus palabras, me amarran tus comas, me ahogan tus puntos suspensivos y me angustian tus espacios...
Gracias por el cúmulo de sentimientos que aún me duran, por grabarme a fuego un abrazo en la distancia, por acogerme en un mundo que me fascina, por dejar que me embelese entre tus callejones y me acune por tus rincones...