domingo, 18 de marzo de 2012

Leaving that shit pit...

Habéis oído hablar de esas brujas que morían en la hoguera, sabéis que el humo inundaba sus pulmones, su sangre comenzaba a hervir, su piel tiritaba hasta que sus poros reventaban de miedo e ira, y sus ojos arrojaban sus últimas lágrimas con la esperanza de sofocar las calcinadas mejillas, no consiguiendo más que crepitantes gotas de combustible biografía... Los embustes desvestidos de otros fueron las llamas, el vómito cobarde de quienes salvan el rostro ante la verdad y la coherencia...
Prendedme fuego, y con mis colmillos haceos un collar que lucir con sonrisa altanera, que a mi, a mi ya no me importa... No me importa ser el mismísimo Lucifer, si éste no alza la voz de los borregos sino la suya. Ser Satanás, Príncipe de la Oscuridad, si la luz ilumina a los necios faltos de razón y de certeza, de humildad y humanidad... Ser Judas ante esta panda de beatos informes, o ser Belcebú, Señor de las Moscas, dando un paso al frente para alejarme de este enjambre de falacias cicateras que predican cretinos con el ego subido y la honradez secuestrada...