domingo, 17 de junio de 2012

Hanging secrets.

De vez en cuando, todo lo que deseo se reduce demasiado, tanto, que se hace real... Olvido las paredes, la utilidad de las sillas, el olor del miedo, el eco del latido nervioso... Me imagino ver pasar el tiempo en ti. Ver tus ojos rasgándose al sonreír, el albear de tu cabello, los surcos adueñándose de tu rostro... Sujeto mis sueños a un anhelo utópico, a un puñado de minutos que habito con el temor taciturno de mirar el reloj y descubrir que es el tiempo el que nos roba las palabras que podrían venir después, pero que no vendrán, y los abrazos que en los que nos podríamos perder, y que ni siquiera llegaremos a encontrar... Por ahora, lo encierro todo en este tango silenciado, en este alarido que baila con cada gota de lluvia, en estas lágrimas de desconcierto que conquistan mejillas ajenas, en estas butacas de público olvidado y de monólogos de voces roncas. Lo encierro, en la niebla blanquecina que circunda tu silueta en mi recuerdo, en tu presencia, y en mi quimera de plural...