jueves, 12 de agosto de 2010

Hide me.

^ "Vuelven por mi. Todo lo que tuve lo perdí", se lamentaba mientras veía la tierra árida a sus pies.
* Ella observaba unos metros más atrás.
^ Calló al suelo, y con los puños se aferró a ese suelo innerte. "Mi imperio, mis cenizas, todo, todo menos mis fracasos, esos siempre se anclarán, ¿verdad?", decía a media voz mirándola en el punto final.
* Lo miraba con admiración, sin saber bien qué esperaba de ella, con mil ideas revoloteando su mente, cogió aire, y en un suspiro esbozó una sonrisa.
^ "Tenían razón, la vida... la vida es un fracaso espléndido", decía mientras alzaba la mirada aún de rodillas.
* Ella se acercó y lo alzó con sólo rozar su hombro. Se miraron, y entendieron todo, no necesitaron decir nada, sabían la necesidad de ese silencio. Rozó su mejilla con el reverso de su mano y la besó en la frente. "Mira, allí, ¿lo ves?" dijo mientras señalaba un punto preciso en el cielo. "Allí, justo en esa estrella, pensé en ti, te recordé, y quise que estuvieses a mi lado. Pero no sabía si hubieras podido encontrarme, entonces reviví todo. Los pasos cada día más incontables, y el único calor manaba de una rabia en las entrañas que sólo podía acallar el frío de olvidarte... No queda nada que te acerque a mi". Y cerrando los ojos sepultó hasta el último de sus sueños.
^ Su atónita estampa fue el rostro final en su parte del diálogo, ni un suspiro supo encarar.
* "Tan cobarde como de costumbre, ¿o crees que no sé todo lo que acontece entre tus poros? Pero tuviste tantas oportunidades como fallos, y no seré yo el gallo que te cante los amaneceres del mañana..."

domingo, 1 de agosto de 2010

Freeze me, unfreeze me

A veces no puedo evitar escribirte, a ti, ese tú tan mío... que sin embargo, sé nunca tendré, porque no sería capaz de retenerte, de poseerte, mereces la libertad que no me queda a mi...
Soy presa de guerra, de una lucha sin sentido, sin contrarios, sin mayor temor que el de batallar por lo que no se puede ganar...
Solo puedo quererte sin saber qué mirada me devuelves y es que, nunca seré tan valiente como para avanzar, dar el paso hacia los labios que quiero recorrer hasta perderme, hasta borrar la idea de la imposibilidad que me impide estar contigo...
No puedo pensar en estar lejos de algo que forma parte de mi, pero si abro los ojos, si busco tu mitad en mi espejo, tú cierras los ojos... tú no me quieres ver...
Cuántas horas he de pasar a tu lado, con cara de perro abandonado, de cordero degollado, hasta que entiendas que lo que quiero es que me abraces, y que no me sueltes...
Que no pido que me expliques nada, ni que me expongas negativas en silencio, solo, que me abraces. Tan fuerte que el aliento me pida no volver, tan largo que la eternidad tenga que esperar su turno, tan seguro que el cielo nos intente aplastar, tan real, que los sueños nos declaren la guerra...
Necesito que no me sueltes, que no des la luz, que te quedes una noche, y otra más, que la rutina me lleve a tu espalda, que mi camino sea tu contorno más lascivo, y tu distancia liviana me olvide en el cajón de las cenizas consumidas en tu espera...
Paraliza mis sentidos en un roce, y avívalos en otro, convirtiéndonos en un círculo vicioso anclado en un bucle infinito...