viernes, 25 de noviembre de 2011

Thanks for not prejudging me

Esa sensación de acercarte a lo ya conocido y aún así sorprenderte en cada paso.... Esa tengo ahora. Porque sé qué sucederá, sabía qué pasaría, y ni por esas me acostumbro a este sentimiento tan arraigado de felicidad, de deleite de conformidad...

Pasa un par de veces al año que, me encuentro con lo que espero ansiosa, que planifico mil cosas que sé que no serán, pero no importa, sueño futuros inciertos y vivo presentes que se deshacen en cada palabra escalonada... Y soy así, y quien quiera que me quiera y quien no, que al menos no me cambie demasiado...

Y me enrabio si no se me muestran mundos internos, si sólo me abren las puertas de la entrada y luego me niegan los pasillos, porque en mi mundo no hay puertas... Sólo muros que enladrillo cada noche con lágrimas de cemento, y que derribo con los bostezos que me inspira el alba...

Ilusa, llámame ilusa por creer que algún día derribaré los muros del resto con un aullido de esperanzas, por querer cambiar el mundo, derribar cada barrera que se encauza en falsas causas, en necedades, en inventos odiosos, en técnicas de robar almas que desdeñar...

A veces, solo a veces, deseo la invisibilidad de los cuerpos, el mero vagar de las faltas de forma, el ser borrones indefinidos, de modo que lo único que nos forme sean pensamientos, ni una partícula palpable, ni una célula alienable a otra, el romper de las cadenas que nos atan a la predeterminación, clasificación si quieres decirlo así...

Muero cada vez que una mala mirada, que un tono pesado me ataca, se lanza a mi cuello con ansia de sangre helada, mal vibrante y de leve pálpito... Pero me aferro al recuerdo, a lo que he aprendido, y sobre todo, recuerdo lo que me han enseñado, transmitido, conmovido, ilusionado… Y esas garras que encallo en la parcela de memoria no se rinden… No mientras alzando la mirada, en el centro de esa parcela, pueda verla sonreír…

Felicidades, maestra…

lunes, 22 de agosto de 2011

Outline...

Curvas tendentes al caos forman lazos que te atrapan, cuerdas ásperas que te rasgan la piel, y los poros se exasperan gritando un llanto desgarrado.
El puño cerrado en las entrañas se zarandea golpeando las paredes de tu panteón, de esa figura que formas y que el calor de los hematomas moldea.
El latido infante te conquista, en un compás acelerado y trémulo hasta la inconsciencia.
Cada aguja de cada reloj que marca el paso del pasado te atraviesa y se retuerce, te hace estremecer, y tu cuerpo extenuado cae en un salto al vacío más frío.
Ardes en una llama azul que te consume, y el vapor que emanas dibuja ondas con nombres de recuerdos que se empeñan en sobrevivir, en sobrevivirte.
Tus propios restos te despiden con explicaciones que dejaste de pedir en tu agonía desmedida y diaria.
Te vas, pero el éter que exhalaste se queda, se dispersa como una plaga incurable que padecerán locos futuros y por la que pereces sin parar de sonreír.
En contra de las predicciones, silencias las razones y sentencias lo que debió ser y lo que será tu epitafio: "sonrío, no por la paz de la muerte, sino por la lucha de la vida"...

viernes, 8 de julio de 2011

Wake up and think... why not?

Sí... puedes pasarte toda la vida intentando comprender por qué una sonrisa te llena de vida, otra de odio, otra ni si quiera te dice nada... No lo lograrás, no llegarás a entenderlo. No es complejo, ni si quiera complicado, pero simplemente, nadie puede hacerlo... Es como eso que los más ilusos siguen llamando "amor"... Hace tiempo esa palabra significaba otra cosa... Cada palabra que conocemos, se somete a las modas sociales... Implantamos nuestros pensamientos, escupimos nuestros autoengaños y procuramos que todo suene socialmente aceptable, si utilizas la palabra de moda, está hecho... Es sólo que, yo nunca seguí las modas... Un tiempo lo intenté, y me entristeció la falta de alma que cobraron las palabras que salían de mi boca... Después de aquello mi voz tuvo otro sonido, aún por momentos escucho esa segunda voz que me habitó, y la sorprendo jactándose de mi primera voz, ilusa y tal vez más ignorante, que no sabe escoger las palabras adecuadas, sino las sentidas...

sábado, 23 de abril de 2011

Alas de papel

La noche llegó sin previo aviso, y Manech quedó enclaustrado entre pensamientos claustrofóbicos. Deambuló por cada recoveco de aquellos pensamientos que asediaban su mente. Entonces comenzó a recordar sus pasos y sus traspiés. La oscuridad parecía tener vida, con un pálpito trémulo y un aliento exánime. Retumbaba cada respiración y cada corazonada en su cabeza, todo se aceleraba hasta el punto de zarandearle sin rumbo ni delicadeza. Los latidos cogieron ritmo diligente y el hálito tornó en jadeo inminente. Manech se ahogaba en la desazón de esa lobreguez y justo cuando apenas un atisbo de aire rozaba sus pulmones, se abrió en lo alto del camino una luz tenue que apaciguó y acalló el tronar de sus soliloquios. Se puso en pié, cogió aire y miró a la luz, primero de soslayo, hasta que se habituó a ella. Se preguntó, desconfiado, qué sería aquella luz. Creó hipótesis que derribar para matar el tiempo, trató de conquistar ese fulgor, se aferró a los rayos de claridad que emitía, y finalmente se dio cuenta de que no podía apoderarse de ella, que debía aprender a admirarla, a dar gracias por verse iluminado y elegido por los trazos del contorno difuminado que proyectaba desde la bóveda celeste inexacta en la que se hallaba enclavado ese destello, ese quizá foco, esa tal vez estrella…
Sin embargo, de cuando en cuando, no podía evitar soñarse a sí mismo como un Ícaro descarado, que con un libro por alas, se enfrentaba al reto de llegar a esa claridad, a sabiendas de que era una misión suicida, por fuerza que tuvieran sus alas, pues el candor de aquella luz podría calcinar cada página del libro de su vida.


[Feliz día del libro]

jueves, 21 de abril de 2011

Refuse me...

Mi voz se ahoga en cada intento de nombrarte, porque de ti no me queda ni el nombre, porque decides a pasos firmes alejarte, y no me queda nada que ofrecerte...
Me veo fulminada, aturdida ante lo que me resulta inexplicable y me arrodillo en la cúspide del segundo inconexo... Duele cada instante que me quitas el aire al asentarte en mi mente, en aquel rincón desusado de mi alma en el que siento cómo mi cuerpo te recita sin yo consentirlo...
A día de hoy me cuelgo de cualquier palabra amable, hasta cuando el más huraño desconocido es el vocal principal en el dueto, y es que, mi sonrisa está interpretando el papel más arduo de su triste historia...
Necesito fuerza, necesito brazos que abrazan hasta hacerte revivir, brazos que cortan el aliento, que deshacen los sollozos en suspiros, y los suspiros danzan cual veleta terciada a media asta...
Yo que sólo pretendía ser... me siento menos algo que nunca, me veo menos ser, y sin embargo, me siento más que nunca, porque el extremo dolor se adentra como astillas enclavadas entre la piel y la uña, hasta rasgar el ánima, desgastar cada hueso que dejaste roído, superfluo amanecer de la luna que inunda la mirada de esta peregrina que solo quiso ser, sólo quiso ser... Malditos seres que me alienan en una sombra, por el mero hecho de desvanecerme...

domingo, 3 de abril de 2011

A todas ellas...

Se rompieron los cuentos, se perdieron las princesas, los príncipes, los reinos de hadas... Se reinventaron las historias, se miraron al espejo, y ahí cambió todo.
Descubrieron su final antes de tiempo, y no supieron vivir la cuenta atrás. Arrancaron las palabras a las musas, renegaron de la inspiración, se coronaron como meretrices del verso olvidado, y ahora corren calle abajo con los pies descalzos. Son ellas, las heroínas que amanecen ya cansadas, y aún así alzan la voz, los puños, la mirada... Con el alma cabizbaja, pero sin dejarlo entrever, con ademán de voluptuosas damas de cortes desvanecidas, se reinventan cada día. Y sólo muestran su vida a la muerte, para que nadie más se la pueda robar... No se quedan en cama, no se quedan sentadas ni cruzan los brazos, no revelan sus heridas, no buscan la guerra, se ganan sus sueños, se pintan los días, se borran el llanto y caminan, a cada paso se deciden; "hoy, sí, hoy"...
Alzan la vista y claman al cielo con una mirada incesante, entre contiendas de diario pasean sus sonrisas decididas, su serenidad casi esperpéntica, su electrizante inseguridad enmascarada, y sentencian una única disyuntiva; constancia como abecedario cotidiano.
La falacia de los mil fantasmas antagonistas de sus obras aturde el sentido en más de una ocasión, pero son ellas, las únicas, las miríficas, las afables, las combatientes, ellas, ellas siempre alerta, grandes, eternas... Pletóricas ante la adversidad de la vida o de la muerte, rebosantes en los trances gratos.
Todas perfectas merecedoras del utópico concepto de felicidad, y sin embargo testigos fieles de cada ocaso... Que hoy, sí, hoy, hoy y siempre, tengan rostros que vislumbrar con esperanza, quimeras que perseguir, infancias que recordar y regalar, besos que conceder y que les sean concedidos, miradas cómplices que despertar, y sonrisas que sosieguen el pálpito trémulo...

...especialmente, a María

sábado, 2 de abril de 2011

Outshine my world.

Enmudecer ante la plena, dura y acogedora realidad. Ante la sinceridad de quienes nos critican o nos halagan. Temer sus ojos, querer esquivarlos al tiempo que ansiamos perdernos en ellos.
No tener palabras, ni gestos, ni miradas suficientes para dar las gracias. Para pedir cercanía, para infundar secretos y compartirlos, reservarnos momentos, dedicarnos silencios, escondernos del mundo o lanzarnos a él.
Amanecer con tal plenitud que las lágrimas se escapan, se van porque no las necesitas, porque sientes cada día más y más calor interior, del que te arropa en tiempos de guerra, del que te hace descubrir que estás, que existes...
Me eclipsan tus pensamientos cuando los narras, me atrapan tus palabras, me amarran tus comas, me ahogan tus puntos suspensivos y me angustian tus espacios...
Gracias por el cúmulo de sentimientos que aún me duran, por grabarme a fuego un abrazo en la distancia, por acogerme en un mundo que me fascina, por dejar que me embelese entre tus callejones y me acune por tus rincones...

jueves, 31 de marzo de 2011

Wrapped me up in you

Confiesa qué temes bajo la luz de una farola, déjate llevar por ese sentimiento extraño que no te da pie a mentir, que sólo puedes comprender, sin definirlo ni contenerlo, porque es mayor que tu propio cuerpo...
Revívelo al amaecer y maldí el terminar de la noche, el caer de las horas, el pasar absurdo del tiempo al alejarme de ti... Llora por sentir plenitud, por entender parte del misterio que te suponía el sinsentido de los días superpuestos... Ten más miedo a cada segundo, y menos dudas, y más miedo aún... Entiende que es tarde para salir del lugar donde nunca supiste cómo entrar, y que, sin embargo, estás dentro. Asúmelo y tiembla. Aloja en tí un escalofrío único en una noche invernal. Tu cuerpo queda congelado, pero no lo sientes, sólo eres un ser consciente perciviendo cómo te adentras más y más en ese lugar de contorno humano del que no quieres salir jamás, ni siquiera asomarte al exterior. Vuelve a ser la niña que soñaba tener a alguien y sorpréndete al ver que ese sueño se ha cumplido. Que llevas una vida llorando a solas y en silencio los miedos y daños más severos, y ahora, has roto todo aquello en el impreciso instante en que te envolviste y arropaste en otro ser...

lunes, 28 de marzo de 2011

My decline...

El peso inmune de los daños que se atan a mí, que me enredan, me cubren, ahogándome hasta la inconsciencia, no aligera con los años... La falta de aire me acompaña cada día, de la mano de esa sensación claustrofóbica que no puede evitar el deseo de apuñalar mi mente y alma con finos filos.
El paso oscuro del insomnio prematuro resuena cada noche en mis paredes, atormentando los atisbos de un sueño relajado, y convirtiendo en hiel mis roces de sábanas en desuso extremo. Me encauzo en ríos imperturbables de pensamientos metafísicos que no llegan a mar alguno.
Día a día se van uniendo puntos que no sé situar, que en mi mente yacen inconcretos hasta enmadejarse caóticamente, sin fuerzas, pero impenetrables, inseparables... En mi ventana cuelga la impasible mirada de un cielo incesante, atrevido sin llegar a la sátira pero incesante en su mirar descarado. Su mirada inquisitiva me hace responder a preguntas que sólo yo me hago, sin saber si la respuesta es correcta, sin conocer causas ni consecuencias, pero anhelándolas desde lo inmemorable...
Creemos que tenemos el tiempo anclado, que ni un segundo se nos escapa si no lo dejamos cierta ventaja, no obstante, el error no podría ser mayor... Somos nosotros quienes estamos clavados, quienes somos presos de ese tiempo indestructible que sin embargo, a cada segundo nos mata, nos quita esa vida que llamamos nuestra a sabiendas que es de todos menos nuestra... Que pertenecemos sin remedio al tiempo, a las circunstancias que se nos plantean sin nosotros decidir cada mañana qué sucederá... Somos marionetas tristes de vidas náufragas en océanos de arena de reloj viejo y aire apelmazado... Somos aquel desecho que nadie quiso para sí como algo divino, somos monstruos creados en el laboratorio de una maquiavélica naturaleza, somos restos del pasado y bocetos a carbón de futuros inciertos...

sábado, 26 de marzo de 2011

My ludicrous circus.

Damas y caballeros, he aquí la segunda escena de mi circo... de lo absurdo.
Porque todos hemos vivido vivencias, situaciones situadas, sentido sentimientos, porque la redundancia me provoca escepticismo en lo letrado...
Mi circo comienza, como todo, con una idea, quizá igual de absurda. Yo no quiero ser, como bien dice Mario, un payaso cuyo circo se ha largado, es decir, no quiero sentarme ante la vida sin remediar nada, sin disfrutar o sufrir nada. Pero a veces, lo hago, me encauzo en mares de monotonía y me convierto en ese payaso que saca sonrisas con irreales y parodiadas situaciones, o quizá trapecista que se tambalea ante la idea de elevarse algún día más allá de un sueño de media noche, o, quién sabe, el domador de fantasmas del pasado que insisten en ocupar primera fila en el espectáculo del día...
Si, a veces me ridiculizo hasta rozar... o más bien hasta ahogarme en vergüenza ajena y propia. Y otras, me imagino protagonista de aquel famoso payaso triste, que a nadie logra hacer reír, que ya no tiene lugar en un mundo frío en el que estamos enjaulados, porque estamos atados a un presente eterno y sin remedio más que vivirlo como cura ante esta enfermedad que es la autentica, ruda e insoportable soledad de vagabundos...
Y al final de cada desastrosa función, de cada estrepitoso fracaso de la actuación, al llegar la noche arrastrando el telón consigo, me siento con la mirada centrada en la letanía de la paradoja y pienso "señoras y señores, se acabó lo que se daba, este payaso cuelga su nariz...", sin embargo, si el éxito del día embriaga mi almohada hasta rozar un éxtasis de calma, un deleite de pensamientos que sintetizan veinticuatro horas se acuna en mí y mi propio aliento me susurra "estallan bambalinas hasta pie de escenario tableado, y yo sigo ahí, donde dejé mi sonrisa, porque señoras y señores, mi letargo es solo un aleteo de esperanza...".

lunes, 21 de marzo de 2011

Blackout

Aspiro una bocanada de aire en busca de calma, de orden, pero las astillas de mi pecho lo entrecortan y no lo dejan recorrer mi cuerpo. Se anclan en mis ojos las lágrimas de un llanto silencioso, apagado e incesante. No recordaba que el dolor previo a la deidad fuese tan devastador. Pienso en qué diré, cómo miraré, qué gesto haré y luego, solo después de que el tiempo me ha vencido, me doy cuenta de que no sirvió de nada. Rememoro en mi memoria cada noche el ritual del desencanto. Sin nada que pueda alentar a mi ánima cansada de renacer en el frío de la aurora. La idea de tener lo que ni siquiera existe se instaura en mi mente, se vuelve ocupa perenne de mi contorno desdibujado. Saturo de carbón mis pulmones hasta el punto de respirar hollín, y mis venas con alcohol para borrar cada renglón que escribí sobre mis deseos, ya rasgados cuan vestido de la meretriz al llegar el alba. La salida más próxima se refleja en el propio fondo de la botella vacía a la que me aferro. Mi ansiedad se crece y comienza el baile de máscaras que mis recuerdos protagonizan. La verdad se disfraza de puta triste y besa a mis mentiras con sangre en los labios. Estalla el sonido en la anacrusa de mi voz desgarrada, y ese alarido torna en un grito de guerra que detiene todo movimiento. Ahí estoy, sujetando mi propio peso en una barra inundada de sustancias incitantes a la perversión de vidas repletas o vacías. Reviento la botella en plena crisis de ausencia y despierto de la ensoñación sobre mi muerte por el frío desvanecer de la sangre por mis manos. Todo es un juego del que nadie conoce las reglas, nadie vencerá jamás, y por mi parte, decido cambiar de patio de recreo y con mi última demostración de malabares rasgo mi garganta y espero que llegue el jurado a decirme el secreto que debemos averiguar para no rendirnos, eso sí, ya muy a deshora para mi. Ya solo soy ese charco de sangre, saliva y alcohol que yace en el sucio suelo que antes me sostenía y ahora me contiene...

sábado, 19 de marzo de 2011

Anacrusa

Cuántas luces no ves a lo largo de tu vida por evitar que duelan los ojos. Cuántas palabras necias recaen en paladares de iletrados forofos del undécimo arte tan de moda, ese rastrero afán por superarse sin mejorar lo más mínimo. Puedes dedicarte a ello como grata pasión y con el talento tenaz de ser capaz de aludir a “quesicosas” y negaciones a lo obviamente real. Resulta cuasiadmirable y digno de estudio el entusiasmo que hay por este arte. ¿Dónde quedó aquella vida que definías como tuya? Qué pequeñas veo tus palabras, qué lejanas tus gracias y qué lamentables tus gestos. Cesa en mí todo sentimiento noble o afable y se prende mi alma de un desahucio sin conjeturas de regreso y sin vislumbrar la pena ni la melancolía, sino la plenitud de una llana retirada. A la espera del descanso, respiro hondo, y guardo fuerzas. Siembra vientos y recogerás tempestades...

miércoles, 16 de marzo de 2011

Requiem for a soul...

El último aliento que esbozo en el roce de ásperas telas llenas de tu ausencia me acuna en algún lugar de cuyas coordenadas no soy consciente. Me atrapa la vertical de media noche en las manijas de un reloj desdibujado. Mi pensamiento intenta retenerte, pero sólo en el preciso instante en que fuiste alguien para mí, y sin embargo, todo esfuerzo se desvanece, resbala entre mis dedos, como seca arena... Llena de temores amanezco entre recuerdos sucios, grises, faltos de aroma y color, taciturnos en plena solana, anhelando un amanecer de lunas llenas, de blancas luces, de dulces sueños...
Me siento, a la espera de respuestas que nadie puede darme, a borrar días ensangrentados hasta empapar los atisbos rezagados de una ilusión apaleada por la rebeldía de los impulsos, y apago cada llama testaruda, obcecada en ensombrecer cada cuerpo, en difuminar cada contorno, en no calentar más alma que la que no tengo...

sábado, 19 de febrero de 2011

Whispers...

He roto más de una promesa, he mirado a muchos otros lados, he huido de las dificultades, y sobretodo, he mentido, he mentido en todo lo anterior. He confesado más de un secreto, más de uno a quien no debía, más de dos a la almohada, más de tres mirando al cielo, y un número incontable a quien sí debía. Pequeños secretos, como el lugar donde escondía los dulces en mi niñez, y grandes secretos, de esos que no tienen azúcar por ninguna parte, aunque con los años todo se recree en un almíbar denso de almizcle irrespirable si no dejas que la luz, el oxígeno, les roce de cuando en cuando. Escribí con tinta invisible lo que fue de mi vida, y sólo un papel mojado fue testigo del final, pobre infeliz, no esperaba anclarse a unos días tan hundidos. Cuántas hojas he descabezado, rasgado, descuartizado, y ajado, arrojado al aire, al suelo, al mundo, al pasado, a la basura, al cielo y al fuego, al ínfimo infinito que trasiega por mis horas desoladas... Blanco vacío, cuadriculado, lineado... cuántos secretos guardas y cuántos gritas en los espacios, en los interlineados, en las esquinas arrugadas, en las marcas en clave... Confío más en ti, que en cien pares de sagaces pupilas de cuerdos sin cuerdas vocales o de locos de atar con lenguas desatadas... Nunca he sido silenciosa para quien ha sabido escuchar lo que escribo, ojos cerrados y con el sonido del rápido deslizar de un arsenal de páginas entre los dedos...