Puntos suspensivos mecen cada idea que en mi mente surge sobre tu concepto. Cada paso del camino hace temblar mi mundo, pero me aferro a una voz aún desconocida en gran medida y que, sin embargo, está más dentro de mí que mi propia voz.
Reinventa los pensamientos que arropan las gélidas noches de mi desamparo con ilusiones y déjame ser primera fila en la actuación que representas cada día. Sé cómplice tránsfuga de mis noches en vela.
Una vez escuché que los incidentes provocan el resurgir de un sentimiento, y si ambas partes sienten ese renacer, todo desemboca en actos, gestos que se enlazan para escribir de dos manos una misma historia.
Ahora me deleito entre los días y las líneas de este cuento tan real como utópico, depende del punto de vista de quien hable de él, pero que no quisiera cambiar, ni perder, ni soltar por más que las apariencias deban mostrar otra realidad muy diferente.
No siempre verás las cosas mejor por abrir mucho los ojos, pero es mejor cerrarles únicamente cuando la seguridad lo permita, la pregunta es hasta qué punto confías en este humilde lazarillo que te acompaña, a cada paso, tropiezo y salto, que se asusta con los giros y se desespera con las rectas, pero que se mantiene, "parado frente al mar, mientras el mundo gira..."
Es maravilloso que nos dejes al común de los mortales disfrutar de tu ventana.
ResponderEliminarSiempre es maravilloso leerte