martes, 21 de mayo de 2013
Whirlwinds of solitude...
Me oxido a cada día que te dejo en blanco, soy consciente... He cometido un gran error, he tomado una decisión, y más allá, me he sentenciado a cumplirla con mi vida. Auster inventó la soledad, y yo siento que reinvento la mía con cada noche que te sueño y no amaneces a mi lado... No es gusto lo que profeso hacia esta soledad devastadora que me asola, que me conquistó hace tiempo, me encandiló y me llevó a tierra de nadie... Sin embargo, es lo único que conozco con certeza... No pretendía perpetuarme en este estado, pero así será si he de posponerlo a la falacia de estar con quien no seas tú. Lo supe y aún hoy no tengo dudas, no voy a mirar de soslayo mis utopías mientras vivo mis infiernos, prefiero mantenerme en este limbo de deseos frustrados, de coronar la soledad ante juglares vacuos... No es conformidad lo que me queda, es un océano de paciencia, de, tal vez, falsas esperanzas, pero no hay redención... Mi convencimiento es absoluto, aunque las yemas de mis dedos sangren con el recuerdo del tacto, y en pesadillas me despierte recordando lo que jamás he tenido, no dejaré de pensar lo importante de ser constante, aunque mi tumba quede vacía, más allá de un montón de huesos malformados y una piel gélida por dilaciones de un plural que nos abarque, a ti, y a mi...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario