viernes, 12 de noviembre de 2010
Sinfónica...
La noche atrapa lo que el día esconde, sus sonrisas y guiños, sus lágrimas y angustias... Pero cuando habitas más las noches que los días... la oscuridad se cose a tus pestañas, y el día oscurece en un vacío extraño... Un eco se clava a tu nuca y desfallece el alma en cualquier recodo. Como una daga en las entrañas, sientes que el aliento se adentra sin éxito de permanencia en ti, y el ansia se alza, con su coraza y su mirada altiva, feroz. En ese momento sabes que la derrota se aproxima, y confiesas, dentro de ti, a pleno grito, los perdones, los te quieros, los olvidos, los daños, todo lo que callaste con disfraz risueño... Te sumes en cualquier oscuridad que prometa guardarte el secreto. Aunque, sabes bien que ni la noche te quiere consigo, cierra los ojos al verte llegar, y por mucho que tantees en ella, sólo te responderá el aullido que la tierra brinda a las ánimas perdidas que vagan por los oceánicos pensamientos de lunáticos y funambulistas... Trasegando entre pedregosos caminos, el equilibrio te abandona, un halo desconocido te zarandea y prefieres dejarte llevar. Nada que perder, lo sé, conozco esa sensación. El ígneo averno parece más acogedor que el gélido orbe al que te ata la vida... Todo diverge y se estrella entre sí, lo ufano, lo apocado, lo fatuo, el recuerdo, las cenizas, los versos, la nada. La mente insaciable del suicida busca excusas en las que arropar sus vesanias, lanza falacias que la mantengan ocupada, pero no se cansa. Se rinde el cuerpo vano, se rinden los sueños, se caen los astros, y ella insiste en caminar en círculos, en regocijarse en su locura, en reconocerse perdida, exánime. Mi tumba es mi mente, y en ella me encerré en vida...
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me encanta :D
ResponderEliminarójala puediese escribir yo así...
aquí me tienes, he abierto un blog pero no sé ni qué poner.... :S