Recoge cada sueño y esperanza que puedas haber acumulado en una vida y date cuenta que no avanzan, no lo han hecho en años y dudosamente llegarán a nada.
Entiende que el mundo está empeñado en clasificarte, en meterte en una caja con adjetivo común y cuyas paredes son de apariencia infranqueable.
Decide que no. Que no vas a quedarte ahí enclaustrado, que vas a derribar cada paso en contra que se cruce ante ti.
Arriesga todo a una mano y quédate manco. Pon la que queda en el fuego y cúbrela de ungüentos y vendas.
Dale cuerda al tiempo, conviértete en vaquero y échale el lazo. Atrápale un instante, el preciso instante, el último instante y el primero.
(...)
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