jueves, 15 de julio de 2010

Guarecerse en las cubiertas

Me aplasta la sensación de dejadez a la que me alienta a veces lo que me rodea. Pero cada día encuentro en los ojos ajenos motivos para alzar el vuelo más allá del raso del ocaso. Todos somos un misterio, y sin embargo, tratamos de resolver el misterio de quien está al lado. Esperamos que alguien descifre nuestra vida y la acoja como la suya propia. Es difícil. Casi imposible encontrar personas que abracen la vida de los demás con la fuerza que abrazan la suya. Aún así, he encontrado personas así. Son ese "pequeño misterio que nadie jamás resolvió" y que a mi no deja de fascinarme y atraparme hasta ese punto que imposibilita el regreso a un yo sin un tú...

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